Vamos a dejar por un día la historia del Rey y el elefante.
Por rincones y plazas del lugar se vuelve a explicar la leyenda del Dragón y la Rosa
Un Dragón malísimo, una princesa inocente y bella un rey un poco tonto y un caballero justiciero y como final de la historia una rosa roja.
¡Que bonita historia! Cuantas y cuantas veces la habré llegado a explicar.
Desde que dejé de contarla parece que he envejecido más deprisa.
Tengo que admitir que los dragones no existen, que las princesas no son inocentes y acaban casándose con ladrones. Que los reyes aunque de cuna les venga la tontura, acaban disimulándola bastante bien.
Al último caballero justiciero de plateada caballera lo sentaron en el banquillo los que antaño cabalgaron junto a él. Las rosas pueden tomar el color del dinero. ¡ En fin... !
Pero este es un lugar de mágica realidad y no va a faltar a la Celebración.
Este es Saltamontes, uno de los muchos dragones que se pasean por el jardín. Es un poco friolero y mientras calentaba estático su feroz cuerpo con los primeros rayos del sol mañanero he podido fotografiarlo a gusto y tan de cerca que hasta un poco de miedo he sentido ante su gélida y rayada mirada.La rosa es Aleluya , rojo casi púrpura con fondo anacarado y como es de verdad huele.
Este lugar se queda con la historia del Saltamontes y la Rosa. De ellos nos podemos fiar.
